Guía de Eduardo Azzola
Empezá por el problema que querés resolver
Antes de comparar propuestas, identificá dónde se traba la comunicación. ¿Cuesta encontrar la conclusión, diseñar gráficos o sostener una recomendación? Una buena conversación inicial permite distinguir esos problemas y orientar el aprendizaje.
Pedí ver cómo explica un antes y después
Una pieza visual atractiva no demuestra por sí sola capacidad docente. Pedí un ejemplo explicado: qué cambió, para qué audiencia y por qué esa decisión facilita comprender el dato. La explicación permite evaluar el criterio detrás del diseño.
Buscá práctica y devolución
Revisá si la propuesta permite aplicar conceptos, comparar alternativas y recibir devolución fundamentada. Preguntá qué tipo de ejercicios habrá y cómo se conectan con el trabajo de los participantes.
Verificá la trayectoria pertinente
La experiencia analítica, la docencia y la comunicación visual aportan evidencias distintas. Buscá perfiles institucionales, trabajos publicados y testimonios específicos. Una certificación de una herramienta aporta contexto, pero no reemplaza la evidencia de cómo se enseña a comunicar.
Acordá qué resultado de aprendizaje buscan
Definí qué debería poder hacer el equipo: formular un mensaje, elegir un gráfico, revisar un tablero o estructurar una recomendación. Esos objetivos permiten comparar propuestas por su pertinencia.
Preguntas para llevar a la consulta
¿Cómo adaptás los ejemplos a nuestra audiencia? ¿Qué parte del trabajo es práctica? ¿Cómo das devolución? ¿Qué necesitamos saber antes de empezar? ¿Podemos revisar piezas propias sin exponer información sensible?